Cuando te dicen: «Te llamamos la semana próxima...»

¿Te has sentido un producto en una estantería cuando buscas empleo?

FiredTras mis primeros tres meses en Colombia, ya tengo un interesante tema de debate.

A pesar de mi profunda convicción sobre las ventajas de ser independiente, desde mi llegada al país comencé a postularme a empleos, pues la idea de empezar contando con un ingreso estable me pareció la más lógica y realista.

Hasta la fecha, me postulé para poco más de cien ofertas, estoy siendo revisado en varias docenas de postulaciones (computrabajo y otros sitios), y ya me han rechazado en varias con solo mirar mi perfil.

Me invitaron al proceso de selección en cinco ofertas, en todas se repitió un patrón:

1. Tests psicométricos y/o de conocimiento.

2. Llenar un CV a través de un sistema informatizado (a pesar de ya haber sido enviado por correo, haberlo entregado impreso, además de compartir mi perfil de LinkedIn, que dice más de mi trayectoria que cualquier otro medio escrito).

3. Entrevistas en inglés y/o español.

4. Y… el infaltable «te llamamos la semana próxima, más recuerda que son muchos aspirantes y que no tendríamos tiempo de llamar a todos para decirles que quedaron fuera» como despedida, sin excepción.

Claro, trato de ser empático y comprender a la persona que me está entrevistando y a quienes me atienden durante el proceso. Ellos también son empleados y alguna vez se encontraron en mi posición... quizá les vuelva a tocar en el futuro.

Sin embargo, en ningún caso me han llamado para decirme que no he sido aceptado, muy a pesar de que he expresado con claridad que no tengo problemas con digerir las negativas, incluso les he dicho que me resultaría beneficioso conocer los resultados de los tests.

Creo que me perdí la etapa en la que cambiaron el nombre a los departamentos de Recursos Humanos por “Talento humano”, “Capital humano” y cualquiera de los eufemismos de moda, pero aprecio que ahora más que nunca el aspirante se siente un mero número, casi como un producto en una estantería o una servilleta desechable: totalmente descartable y descartado.

Soy objetivo, comprendo que las plazas son limitadas y los aspirantes muchos, resulta obvio que elegirán al más adecuado para cada puesto y deberán rechazar a muchos. Lo que no tiene nada de humano, es dejar al no seleccionado ilusionado, necesitado, y no pocas veces ansioso después de someterse al proceso de selección. Un poco de sensibilidad y voluntad de los (también empleados) seleccionadores cambiaría esta parte del proceso: lo humanizaría.

A día de hoy mantengo una sola convicción al respecto: debo continuar con mi proyección de emprendimiento, hacer todo a mi alcance para tener mi propio negocio y cuando llegue el momento de seleccionar personal, ya tengo muy claro el asunto sobre cómo NO quiero que funcione el futuro departamento de selección de seres humanos.

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