Ganar-Perder: El Negocio a lo colombiano

La falta de integridad observada, la vida y los negocios: opina un cubano

«Sí, por supuesto, ¡mañana mismo!»Candado en reja

Así ha terminado el 98% de las conversaciones que he tenido con nacionales, donde éstos se “comprometen” para algo conmigo. El tema puede ser cualquiera: negocios, favores, información, reunión, fiesta... Pero en cuanto dan la espalda ahí quedó todo: se les olvidó la promesa. Y uno, acostumbrado a que la palabra empeñada es respaldada bajo cualquier circunstancia, termina esperando indefinidamente por ese “mañana mismo”.

Yo no entiendo (aún) por qué. ¿Qué necesidad tendrá alguien de prometer lo que no va a cumplir? ¿Qué necesidad le puede llevar a mentir de esa forma y perder la confianza de otra persona? ¿Es una actitud inteligente o lógica? ¿Vale la pena despreciar algo tan valioso como la confianza?

La confianza se define como “la esperanza firme que se tiene de alguien o algo”. Y yo agregaría que, por lo general, se entrega al 100% al principio de cualquier relación interpersonal y se va perdiendo después de manera irreversible.

Las consecuencias de ese comportamiento se resumen en problemas de familia, de contratos, entre ex-amigos…en fin, problemas, problemas y más problemas. ¿Quieres vivir así, por algo que pudieras evitar?

¿Cuál es, entonces, la alternativa? Algunos Tips:

  1. Di que no, si no puedes, no quieres, no sabes, no te interesa, di que no. La negativa no hace que la gente pierda la confianza en ti, es una herramienta fácil de usar y los demás no se pueden ofender por tu derecho a decir que no.

  2. Por ende… Di que sí solo a lo que sí quieras, puedas, sepas o te interese. Te ahorrará estrés, te ahorrará problemas.

  3. Quiere a tu prójimo como a ti mismo, pero aplícalo, no hagas lo que no te gusta que te hagan, no prometas si no vas a cumplir, la rueda de la vida luego viene a por tí.

  4. Dicho de otra forma: mantén tu valor, mentir te devalúa, faltar a tu palabra hace que valgas menos para esa persona a quien le prometiste algo, sabiendo o no que ibas a incumplir. Tu integridad o la falta de ella, te acompañará toda la vida.

Aplicado todo esto a los negocios ganarás en lo siguiente:

  1. Negocios claros, bien definidos, con cierres limpios.

  2. Recomendaciones positivas de tus clientes.

  3. Poder volver a vender a la misma persona.

Lo que crees que es un negocio ganar-perder es un perder-perder en toda la regla

Si algo ya he aprendido de los colombianos, es su agudo olfato para saber cuando tienen un buen negocio delante. Si eres colombiano o de cualquier lugar y actúas así, revisa estos principios y evalúa qué sería mejor negocio para ti.

Cerrando esta entrada: en lo personal considero que mi forma de pensar y actuar en este sentido es la correcta y no me importará ser el “raro” que sabe negarse y también cumplir con lo que promete; en segundo lugar sé que hay un nicho de mercado aquí que demanda gente así y con servicios sobre estas bases. Reconozco que tendré que aprender a tolerar un poco más a la sociedad que me rodea. El agradecimiento y compromiso con esta sociedad que me ha acogido, me obliga a escribir y predicar esto.

No podía faltar

Lo que más me gusta de los colombianos: son gente trabajadora, abnegada y constante, creativos, cultos e instruidos... Hay un 2% que sabe lo que aquí explico y actúan en consecuencia. Si el 98% restante agregara un poco de esta receta,

¿Hasta dónde puede llegar este hermoso país?

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