Lo que te enseñó la escuela No es lo que más necesitas

La instrucción no viene de la mano con la educación, pregúntale a un cubano

Oficial gritandoCuando fui profesor en la universidad, implementaron un “novedoso” sistema de evaluación llamado “evaluación por desempeño”. Consistía en que mensualmente clasificaban a los profesores y empleados por sus resultados “integrales” y se les asignaba un “desempeño” (deficiente, adecuado, superior) que se mantenía vigente los tres meses posteriores.

Lo “mejor” era el pago de un bono adicional durante ese trimestre dependiendo del desempeño y lo “peor” era la ambigüedad respecto de lo que debia uno hacer para ganarse una u otra categoría. Llegué a la conclusión de que hicieras lo que hicieras, no debías dejar de llamar la atención y que también tenías que ser popular entre los miembros de la comisión que evaluaba.

Siempre fui “adecuado” o sea, algo así como “mediocre”. Pero para complicar aún más el tema, cada departamento podía asignar una cierta cantidad de “adecuados” y “superiores”, ya que el presupuesto para los bonos era fijo. Quiere decir que si un mes habían más destacados de lo que permitía el presupuesto, algunos, no obstante, quedarían en la categoría “deficiente”.

No había un solo estudiante que no estuviera al tanto de las evaluaciones de sus profesores y casi siempre en clase, preguntaban el porqué y el cómo. Yo nunca supe explicar cuáles eran las métricas; una tarea monumental teniendo en cuenta que un estudiante de ingeniería informática lo entiende todo por la lógica y la medición…

Partiendo del sistema universitario que mejor conozco, el cubano, y consciente que no es de los peores... he podido concluir algo: están diseñados para instruir, no para educar. Dependiendo del país existen los Ministerios, Departamentos o Secretarías de Educación, deberían llamarse “de Instrucción”, o algo así.

Uno gana conciencia de este tema luego de que sale del proceso, no antes. Y son las experiencias posteriores las que te educan de verdad. Luego que te das cuenta, es que puedes cambiar ese hecho siempre que lo desees.

Como ser cognitivo y consciente, tienes oportunidad de des-aprender lo innecesario o erróneo y empezar a educarte.

El punto es: la instrucción no enseña lo que más hace falta para tener un alto “desempeño” profesional y los egresados salen al entorno post-instrucción con deficiencias de educación. Y algunas de las cosas que no se aprenden durante la instrucción y que me parecen igual de relevantes al nivel técnico son: escuchar, decir no, tener sensibilidad, no hablar de más, disentir, negociar, arriesgar, compartir, cooperar, lidiar con frustraciones, tener ética y comunicar.

También se enseña con mucho énfasis la aspiración a tener un “buen” empleo y ser un “buen” empleado. De ahí que emprender resulte tan aterrador para la mayoría de los recién salidos de la universidad.

Cuando ejercía la docencia me daba cuenta de este tema, comencé recién graduado a ser profesor. Como fue mi primera experiencia laboral aún cargaba con el “peso” de mi instrucción y la falta de educación. Intenté sin embargo, enseñar a mis alumnos a aprender. A pesar de que para aquella fecha, todavía no manejaba el concepto de des-aprender y comenzaba a re-educarme solo con mi sentido común.

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